Panorama Fronterizo

Trump y el repunte de la derecha en Latinoamérica: ¿cómo queda Lula en pleno año electoral?

Río de Janeiro, Brasil – Después del triunfo de Abelardo de la Espriella en Colombia y la también previsible victoria de Keiko Fujimori en Perú, Luiz Inácio Lula da Silva afronta un panorama marcado por el declive del progresismo en Latinoamérica. Al escenario se suma la secuencia de apoyos de Donald Trump a candidatos de derecha en varios países de la región, que han terminado en el poder. Consciente de esa influencia, Lula acaba de fijarle una línea amarilla: “Manténgase al margen” de las elecciones en Brasil.

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en la embajada de Brasil en Washington tras una reunión con el presidente estadounidense Donald Trump, el 7 de mayo de 2026, en Estados Unidos.

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en la embajada de Brasil en Washington tras una reunión con el presidente estadounidense Donald Trump, el 7 de mayo de 2026, en Estados Unidos. © AFP/Archives

En busca del cuarto mandato, Lula tendrá que enfrentar un año electoral decisivo, actuando de facto como el único baluarte progresista de Suramérica. La gran cuestión es si el nuevo escenario regional puede influir en el resultado de los comicios de octubre.

 

“El votante brasileño promedio —o la gran mayoría de los votantes brasileños— no sabe quién es el presidente de Perú o de Colombia, ni quién ganó las elecciones allí. Por ello, creo que, desde una perspectiva electoral, el impacto es realmente escaso. Lo que, a mi juicio, representa un desafío mayor para la Administración de Lula —específicamente en lo que respecta a la elección de tantos presidentes alineados con la derecha o la extrema derecha— tiene que ver con su agenda internacional y regional”, señala a France 24 Leonardo Paz Neves, investigador del Núcleo de Prospección e Inteligencia International de la Fundación Getulio Vargas (FGV).

“Las iniciativas de integración regional orientadas a reestructurar el sur, que Lula había previsto impulsar tras su tercera victoria electoral, han quedado descartadas en la práctica. Al fin y al cabo, no habrá partes interesadas dispuestas a promover un proyecto de integración liderado por un presidente progresista. Varios de estos líderes latinoamericanos hoy se inclinan hacia la extrema derecha y están mucho más centrados en estrechar vínculos con la agenda impulsada por la Administración Trump. Y Trump no tiene interés alguno en grandes esfuerzos de integración política en América del Sur ni, de hecho, en América Latina”, añade este politólogo.

 

Otra gran incógnita ahora es si el presidente de Estados Unidos intentará de alguna forma influir en el proceso electoral del país más grande de América Latina.