Panorama Fronterizo

La pesadilla política que supone para Netanyahu el acuerdo de EE.UU. con Irán

Donald Trump aparece detrás de Benjamin Netanyahu, que mira hacia abajo, durante una rueda de prensa en la Casa Blanca en 2025.Fuente de la imagen,AFP via Getty Images

 

El acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán le plantea una pesadilla política al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, al derrumbar los tres pilares de su carrera política y dejarlo atrapado en un nuevo dilema de seguridad.

 

¿Cómo es posible que el hombre que se autoproclamó «el susurrador político de Washington», con influencia real sobre los políticos estadounidenses, haya sido marginado de forma tan rotunda e insultado tan públicamente por su aliado clave en EE.UU.?

 

¿Cómo es posible que el hombre que convirtió el enfrentamiento con Irán en el eje central de la política de seguridad de Israel termine la guerra con un Irán, posiblemente, en una posición más fuerte?

 

¿Y cómo puede su antigua y mancillada imagen política como el «Señor de la Seguridad» de Israel sobrevivir a la exigencia de Washington y Teherán de que Israel cese los ataques contra Hezbolá en Líbano, meses antes de las elecciones generales israelíes?

 

Entre la espada y la pared

Las opciones a las que se enfrenta Netanyahu ahora no son buenas.

 

El líder de la oposición, Yair Lapid, las resumió el lunes en el Parlamento como «o bien un enfrentamiento directo y destructivo con nuestro mayor aliado, o bien una rendición sumisa de los intereses israelíes».

 

La valoración, salpicada de improperios, del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según la cual Netanyahu no demostró criterio al ordenar un ataque contra Beirut el domingo, ha sido aprovechada por sus rivales políticos y por los comentaristas de los medios, pocos meses antes de las elecciones de octubre.

 

Pero las reacciones de miembros del propio partido de Netanyahu, el Likud, y de ministros de extrema derecha de su coalición de gobierno, también muestran la presión a la que se enfrenta desde su propio bando —sobre todo por la exigencia de Teherán de que el alto el fuego abarque «operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano».