Panorama Fronterizo

Israel e Irán intensifican ataques: Teherán amenaza a soldados de Trump en caso de invasión terrestre

 

Si bien los efectos en el terreno podrían ser limitados, Washington también presiona a Teherán en el ámbito político con la amenaza de enviar tropas. “Es un mensaje a Teherán de que Estados Unidos está listo para aumentar la presión”, interpreta Alex Crowther.

 

Sin embargo, Juan Battaleme duda de que el poder iraní ceda ante estas nuevas amenazas. Al contrario, el profesor apuesta más en una “posible escalada en el conflicto”.

 

“Estados Unidos apostaría a escalar el conflicto para que Irán desescale, pero Teherán no ha dado ninguna señal de estar dispuesta a ir en este sentido”, comenta.

 

¿Y qué hay de los efectos en Estados Unidos?

Este despliegue militar en el exterior también podría tener consecuencias en el interior de Estados Unidos, ya que encuestas muestran una fuerte oposición de la opinión pública contra cualquier plan de este tipo.

 

Un sondeo realizado la semana pasada por AP y el Centro Nacional de Investigación de Opinión de la Universidad de Chicago, reveló que el 62% de los encuestados se opone firmemente al uso de tropas terrestres en Irán, mientras que solo el 12% se muestra a favor.

 

“Si Donald Trump envía tropas, en las que se registran bajas y que no logra abrir el estrecho de Ormuz, esto podría alimentar el descontento”, analiza Alex Crowther.

 

Manifestantes desfilan cerca del Memorial Bridge durante la protesta «No Kings» en Washington D.C., Estados Unidos, el 28 de marzo de 2026.

Mientras se acercan las elecciones de medio mandato en noviembre próximo, Donald Trump también debería justificar tal intervención a sus seguidores del movimiento MAGA, algunos de cuyos miembros eligieron al actual presidente confiando en su promesa de no intervenir en el exterior y priorizar temas de política interna.

 

«No voy a enviar tropas a ningún sitio», de hecho reiteró el magnate el pasado 20 de marzo a los periodistas desde la Oficina Oval.

“Donald Trump tendrá que justificar que no se trata de una ‘forever war’. Su legitimidad en Estados Unidos también está en juego”, concluye Juan Battaleme.