Panorama Fronterizo

«Hoy, la vergüenza cambia de bando»: la cumbre progresista se hace fiesta en Barcelona

Barcelona – Con la promesa de imponer un tributo a los superricos, limitar las plataformas tecnológicas, abogar por el fin de las guerras y reformar las Naciones Unidas, terminó la ‘Global Progressive Mobilisation’, que reunió a un centenar de líderes progresistas de más de 40 países.

 

El presidente de Brasil, Lula da Silva saluda al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, durante la sesión plenaria de clausura de la Global Progressive Mobilisation de Barcelona, el sábado 18 de abril. EFE – Quique García

 

Las puertas de la sala Salvador Allende se abrieron para la recibir a los máximos exponentes del progresismo mundial. Presidentes, políticos, activistas, sindicalistas y más de 6.000 asistentes empezaron a llenar el colosal recinto al ritmo de ‘Power to the People’ (el poder para la gente), el himno pacifista de John Lennon interpretado en vivo por una banda de rock.

 

El momento se vivió como un mitín de campaña, con show de luces, música estridente e invitados que agitaban banderas y gritaban consignas como «Free Palestine» o «No a la guerra».

 

La música amainó y la luz se hizo tenue para el inicio de la clausura: una plenaria de líderes mundiales de izquierda con más de cinco horas de discursos ininterrumpidos.

 

Desde al atril, los oradores coincidieron en la necesidad de regularizar la tecnología, establecer un impuesto a los superricos, materializar la transición hacia energías limpias y renovar el funcionamiento de las Naciones Unidas.

 

¿Es viable aplicar un impuesto a los ultrarricos en Latinoamérica?

 

El último orador fue Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español y anfitrión de la cumbre, quien ha emergido como un referente del progresismo global por sus críticas a Donald Trump y Benjamin Netanyahu y su oposición al rearme.

 

«Han intentado una y otra vez que nos avergoncemos de nuestras ideas y de nuestra historia, pero eso terminó hoy en Barcelona: el 18 de abril de 2026, la vergüenza cambia de bando», zanjó el jefe del Ejecutivo español.

 

Su discurso encumbró la unión del progresismo mundial ante el ascenso de la ultraderecha.

 

«El tiempo de la internacional ultraderechista y la derecha rendida a esos postulados reaccionarios ha llegado a su fin», vaticinó Sánchez, uno de los opositores más elocuentes de las guerras en Gaza e Irán, así como del aumento del gasto en defensa solicitado por Washington.

 

Horas antes, Sánchez advirtió de un mundo amenazado por los «ataques al sistema multilateral, intentos de impugnar las reglas del derecho internacional y una peligrosa normalización del uso de la fuerza», afirmaciones que algunos interpretaron como una condena a las políticas de Donald Trump, quien ha desmeritado el papel de instituciones como la ONU e inició la guerra en Irán a espaldas de la comunidad internacional.