Excombatiente que celebró 107 años aún lucha para que Estado le pague pensión
Don Tiburcio Sánchez nació un 14 de abril de 1919, en el día de San Tiburcio, un mártir de la Iglesia Católica que sufrió la ignominia de la persecución. El caso del héroe de guerra nacional quizá no diste tanto del mártir romano lastimosamente.
“Papá vivió una vida sencilla toda su vida, de hecho nunca mostró interés por la pensión. Ama el campo, trabajar, pasar tiempo en familia, los placeres sencillos de la vida. Come lo que hay nomás, aunque le encanta el soyo y las empanadas, pero no de cualquier lado, unas que se venden por el barrio. Cuando cumplió 100 fui a buscarlo, estaba muy solo en el interior. Y hasta los 105 años barría la vereda de casa pero de punta a punta”, comentó su hija entre risas ya que también lo hacía por toda la cuadra para mantenerse ocupado.
El excombatiente nos recibe en la residencia de su hija, doña Blasi, en el barrio Jara de Asunción. El señor Sánchez es oriundo en realidad de la localidad de Arroyos y Esteros en el Departamento de Cordillera. Se alistó al Ejército a temprana edad para defender la heredad patria en la contienda chaqueña en el legendario Batallón R.I.8. Sobrevivió a esas experiencias que dejaron un saldo de más de 30.000 bajas del ejército paraguayo, hecho, entre otras cosas, que le marcaron la vida y por las que bien merece un reconocimiento como la pensión de veterano que el Estado paraguayo le sigue negando.
La resolución de la Dirección de Pensiones No Contributivas, fechada el 29 de octubre de 2021, deniega la solicitud de pensión como veterano de la Guerra del Chaco presentada por el Sr. Tiburcio Valeriano Sánchez Rodas por considerar a la misma “improcedente”.
El alegato del Estado consiste básicamente en la imposibilidad de verificar fehacientemente que el solicitante sea la misma persona que figura en los registros militares de la época.
Los documentos de guerra consignan a un soldado llamado Valeriano Sánchez Rodas, nacido el 14/04/1918 en Arroyos y Esteros (Cordillera), que sirvió en el R. I. 8 con grado de Soldado Conscripto (recluta).
Sin embargo, no constan los nombres de los padres en esos registros militares, lo que impide el cruzamiento de datos necesario para confirmar la identidad.
En otras palabras “el pecado” de don Tiburcio consiste en haber nacido en el seno de una familia humilde del campo y cuyos padres, aún con el contexto de más de un siglo atrás donde ni siquiera había cédula de identidad, no lo hayan inscripto personalmente en el Registro Civil.
Años más tarde, él personalmente realizó el registro, pero la Asesoría Jurídica sostiene que tendrían que haber sido sus padres los actuantes para que el documento sea fidedigno.
La Constitución Nacional dice que los veteranos no necesitan más que una “certificación fehaciente”, pero la administración estatal por medio se su asesoría jurídica exige documentos de filiación que, en muchos casos rurales de principios del siglo XX, simplemente no existen o fueron registrados tardíamente, como es el caso de don Tiburcio.
El contexto juega un papel importante y al parecer no ayuda a don Tiburcio, ni el actual ni el del Paraguay de 1918 en su Arroyos y Esteros natal.
El Paraguay actual estaba pagando el sueldo de G. 38.000.000 más beneficios a un senador colorado con un cuestionado título de abogado y con un raro caso de amnesia, ya que no se acuerda ni de sus profesores ni de las materias cursadas.
En cambio, don Tiburcio cuenta con la documentación que lo acredita como excombatiente y aun así a sus 107 años es rechazado.
Incluso el año de nacimiento de don Tiburcio es históricamente indicativo, ya que tan solo un año antes en 1918 había culminado la Primera Guerra Mundial, el año en que la desconfianza se extendió por todo el mundo y los países empezaron a exigir visados para ingresar al territorio nacional.
En más de un siglo de vida, don Tiburcio atravesó por muchos desafíos. Insólitamente el propio Estado al que él sirvió con su vida es el que le está declarando la guerra. Por lo tanto, solicita al presidente de la República, Santiago Peña, comandante de las FF.AA. que tome providencia y de un plumazo haga justicia.
