Cómo el Mundial de fútbol expone la tensa relación que mantienen los 3 países vecinos de Norteamérica
Mark Carney, Claudia Sheinbaum y Donald Trump.Fuente de la imagen,Getty Images
Imagina que es como llegar a una cena justo cuando los anfitriones están en medio de una discusión tensa.
Los aficionados al fútbol que viajen a Norteamérica para asistir a la primera Copa del Mundo organizada conjuntamente en el continente se van a encontrar con tres países anfitriones que han vivido un periodo de gran tensión.
El torneo —que se desarrollará a lo largo de una extensa geografía que abarca 16 ciudades anfitrionas y tres países— llega tras un periodo de relaciones conflictivas entre sus organizadores: Estados Unidos, Canadá y México.
Los problemas subyacentes se sentían lejanos cuando los líderes de estos países se reunieron en Washington DC el pasado diciembre para el sorteo y posaron para una selfie con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Sin embargo, unir fuerzas para organizar un torneo completo de 39 días será, probablemente, una historia muy distinta.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha manifestado sin ningún pudor que su país es la potencia dominante del continente.
Esto implica que las tensiones, muy reales, entre las tres naciones en temas como el comercio, la inmigración y el narcotráfico —asuntos que han permanecido latentes desde que Trump asumió el cargo— podrían volver a salir a la superficie.
Por otro lado, si las cosas se hacen bien, la Copa del Mundo podría forjar lazos más estrechos entre este trío de naciones.
