Un fenómeno extremo sacudió el fiordo Dickson en 2023 y sus vibraciones generaron incertidumbre entre los científicos. Un evento que, gracias a la tecnología satelital, abre nuevas preguntas sobre el futuro del Ártico ante el cambio climático
En la imagen de archivo, intenso oleaje, ante el avance del huracán Beryl, en Santo Domingo (República Dominicana). EFE/ Orlando Barría
El colapso de una montaña de 1.200 metros en el fiordo Dickson, en el este de Groenlandia, liberó 25 millones de metros cúbicos de roca y hielo, lo que originó una ola de 7,9 metros de altura que quedó atrapada en el angosto canal. Este fenómeno, ocurrido en septiembre de 2023, generó un megatsunami con olas que alcanzaron los 200 metros y provocó una señal sísmica que se mantuvo durante nueve días.
Según informó National Geographic, un reciente estudio de la Universidad de Oxford publicado en la revista Nature Communications confirmó que el origen de este evento fue el colapso de un glaciar en proceso de calentamiento, lo que desencadenó la serie de acontecimientos extremos en la región.
