¿Qué pasaría si Trump decide no reconocer resultados adversos en las midterms?
La democracia estadounidense ya vivió un escenario en el que fue cuestionado un resultado electoral: la toma del Capitolio el 6 de enero de 2021 por parte de seguidores del presidente Donald Trump, intentando impedir la proclamación del triunfo de Joe Biden. Las elecciones de mitad de mandato auguran resultados desfavorables para los republicanos, mientras un gobernante que ha regido sin contrapesos intenta sembrar dudas e incluso sentar las bases para el desconocimiento de algunos procesos.
El Departamento de Justicia demandó para impedir la certificación de la candidata al Senado por Alaska, Mary Peltola, mientras el presidente intenta minar el voto por correo y condena el voto anticipado que él mismo ejerce. ¿Está el sistema electoral a salvo de una operación destinada a desconocer resultados?
Las elecciones de mitad de mandato suelen ser un examen riguroso sobre la gestión del Gobierno federal en Estados Unidos y tradicionalmente esa evaluación ha devuelto una nota de reprobado para casi todas las administraciones.
Solo ha habido dos ocasiones en las que esa factura no ha sido cobrada: en 2002, al año siguiente del 11 de septiembre, y en 2022, cuando Biden logró retener la mayoría del Senado y cedió la de la Cámara de Representantes por una diferencia mínima
Desde la Segunda Guerra Mundial, el partido del presidente ha perdido en promedio 26 escaños en la Cámara Baja (que se renueva completa) y cuatro en el Senado (que elige a un tercio de sus integrantes en las midterms). Todo indica que la Administración Trump no será la excepción.
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La tendencia histórica significaría para él perder las mayorías que mantiene en ambas cámaras, que, a pesar de representar diferencias mínimas, le han servido para ejercer un poder sin contrapesos, sin control, sin regulaciones y sin rendición de cuentas, más allá de decisiones de tribunales federales que en muchos casos son luego revertidas o despojadas de sus efectos por la mayoría conservadora de la Corte Suprema, o simplemente desconocidas por su Administración.
El camino a estas midterms ha estado plagado de esfuerzos por parte del presidente para diseñar un entorno electoral a su medida: redistribuir distritos, cuestionar el voto por correo, intentar la exclusión de poblaciones enteras (al poner en duda la ciudadanía de 20.000 electores registrados en California), anticipar que impedirá la certificación de determinados candidatos, en caso de resultar ganadores (como la demócrata Mary Peltola en Alaska), o el intento fallido de lograr la aprobación de la ley SAVE, que planteaba pruebas de ciudadanía para votar.
