LO MATO POR DESESPERACIÓN: «ME CANSÉ DE TANTO SUFRIR»
Con el rostro cubierto de lágrimas y la voz rota por el dolor, la mujer aprehendida por el homicidio en Minga Guazú relató el calvario que vivía en silencio. En un testimonio desgarrador, confesó que nunca quiso llegar a ese extremo, pero que la violencia y el sufrimiento se habían vuelto insoportables.
EL INFIERNO DENTRO DEL HOGAR 😭🤕
La mujer, que permanece bajo custodia, expresó: “Yo no quería hacer lo que hice… pero me cansé de tanto sufrir. Cada vez que él llegaba a la casa lo hacía borracho, y era lo mismo: insultos, golpes, heridas en mi cuerpo y en mi alma”.
Entre sollozos, describió la violencia crónica: “Muchas veces me dejó marcada, pero lo que más dolía eran las humillaciones. Esta vez ya no aguanté más… solo Dios sabe el sufrimiento que yo pasé con este hombre”. Su testimonio dibuja un ciclo de violencia, miedo y desesperación que escaló hasta la tragedia.
ANTECEDENTES DE VIOLENCIA Y DESESPERACIÓN 🚨🔪
La víctima, Héctor Damián Amarilla Báez, no era ajeno a la justicia: contaba con una orden de captura por violencia familiar. Este antecedente crucial confirma la realidad de maltrato sistemático que la joven denunció en su declaración.
La mujer confesó que, tras el hecho, arrojó el cuchillo porque la desesperación la había superado. “Yo solo quería que paren los golpes, que me deje en paz. No busqué esto, pero mi vida estaba hecha pedazos. Nadie imagina lo que vivía cada día… y ahora me toca cargar con esto también”, sentenció.
Este caso refleja la dura realidad de miles de mujeres que sufren violencia intrafamiliar en silencio, atrapadas en un círculo de miedo que, al tornarse insostenible, termina con vidas y sueños.
