Las explosiones golpearon dos grandes refinerías en Europa del Este.
En Hungría, se produjo un incendio en la refinería MOL, una de las más grandes de Europa Central, que procesa principalmente el crudo ruso entregado a través del oleoducto de Druzhba.
En el sur de Rumanía, se produjo una explosión en la refinería de Petrotel-Lukoil, operada por la filial rumana de LUKOIL de Rusia.
Según se informa, ambos incidentes causaron daños significativos, aunque aún no se han confirmado víctimas. El momento y el hecho de que ambas refinerías manejan suministros de energía vinculados a Rusia, está planteando preguntas sobre un posible sabotaje o un objetivo coordinado.
