El debate que genera «La Odisea» de Nolan entre los historiadores y los amantes del cine cuando se compara con la obra original
Escena de «La Odisea»Fuente de la imagen,Universal Studios
Como si se tratase de Marmite (esa pasta viscosa, salada y de color marrón con la que muchos británicos «arruinan» las tostadas en el desayuno) o del cilantro, «La Odisea», del director Christopher Nolan, despierta pasiones encontradas.
Mientras que algunos la consideran «una obra maestra en todos los sentidos», «una película extraña, aterradora y pionera; con diferencia, la mejor del año hasta la fecha», otros no solo critican sus diálogos o la construcción de los personajes, sino que la describen como «estructuralmente torpe».
No obstante, para ser justos, la balanza se inclina claramente hacia las críticas positivas. Y, probablemente, eso también se ve reflejado en el dinero que el filme ha recaudado.
Según Forbes, debutó como el mayor estreno de la carrera del realizador, al recaudar unos US$124 millones en Estados Unidos durante sus primeros tres días y más de US$260 millones a nivel mundial.
El medio señala que, para Universal Pictures, el estudio que habría invertido cerca de US$375 millones entre producción y marketing, el resultado representaría un éxito excepcional.
Pero antes de entrar de lleno en los elogios, así como en las valoraciones negativas que ha recibido la adaptación desde su estreno el 17 de julio, hagamos un repaso de la trama de este poema épico de más de 12.000 versos (dependiendo de la traducción) y cerca de 121.000 palabras.
La obra, escrita entre los años 850 y 750 a.C. en la antigua Grecia y atribuida a Homero, relata el azaroso viaje de regreso de Odiseo a su reino de Ítaca, un periplo que se prolonga durante más de una década tras combatir en la Guerra de Troya.
Durante su travesía, Odiseo (Matt Damon, en el filme) se enfrenta a criaturas mitológicas, desafía a los dioses y pierde a toda su tropa, mientras que, en Ítaca, su esposa, Penélope (Anne Hathaway), y su hijo Telémaco (Tom Holland) encaran sus propios desafíos durante la espera.
