Confirman secuestro de peón tras ataque armado a una estancia en Capitán Bado
El jefe de la Comisaría Cuarta de Capitán Bado, comisario Derlis Cáceres, confirmó este jueves (19) que la desaparición del trabajador Ever Francisco Silguero Silva se trata oficialmente de un caso de secuestro, luego de que los captores establecieran contacto con los familiares para realizar un pedido de rescate tras el asalto al establecimiento San Fernando.
En una entrevista concedida a Urundey FM, el jefe policial explicó que se encuentra en pleno procedimiento en el lugar de los hechos acompañando a la fiscala Sarita Bonzi. El uniformado señaló que, si bien el reporte inicial refería un intento de robo agravado ocurrido la noche del miércoles (18), la situación dio un giro drástico al confirmarse la existencia de una exigencia económica para la liberación del empleado.
Cáceres indicó que la información sobre el pedido de rescate ya está en manejo del Ministerio Público y de las unidades especializadas. Aunque no precisó el monto solicitado ni si los delincuentes presentaron pruebas de vida, como audios o fotografías, ratificó que la comunicación por parte de los captores ya fue incorporada a la investigación formal.
El incidente se registró aproximadamente a las 22:30 horas en la propiedad de David Balmad, ubicada a unos 45 kilómetros del casco urbano de Capitán Bado, en la colonia San Fernando. Según el relato de los sobrevivientes, un grupo de hombres armados, uno de ellos con una escopeta calibre 12, irrumpió en el sitio y alteó a los trabajadores, quienes se dispersaron en la oscuridad hacia la zona boscosa para salvar sus vidas.
Tras el despliegue de efectivos de la Policía Nacional y de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) en la zona de operaciones, se logró reagrupar a la mayoría del personal, a excepción de Silguero Silva. La incertidumbre sobre su paradero se disipó con las primeras llamadas extorsivas que confirmaron que el peón no se encontraba oculto en el monte, sino que había sido retenido por los asaltantes.
Actualmente, personal de la Policía Antisecuestro interviene en el establecimiento rural para realizar las tareas de inteligencia y rastrillaje. Las autoridades mantienen bajo reserva los detalles de la negociación y la identidad de los posibles autores, mientras la prioridad se centra en garantizar la integridad física de la víctima en una zona de alta influencia de grupos criminales.
