Condenan a 158 años de cárcel a tres hombres por el asesinato de dos hermanos surfistas australianos y su amigo estadounidense en México
Un joven con cabello castaño hasta los hombros y barba incipiente sonríe a la cámara, y otro joven está a su derecha y un perro marrón está entre ellos.Fuente de la imagen,@Callum10Robinson
Pie de foto,Los hermanos Callum (izq) y Jake Robinson (der) estaban de viaje de surf en México, con su amigo Carter Rhoad, cuando fueron asesinados durante un presunto robo de su vehículo en 2024.
Un tribunal en México sentenció a tres hombres por el asesinato de los hermanos australianos Jake y Callum Robinson y su amigo estadounidense Carter Rhoad a 158 años y nueve meses de cárcel cada uno.
La sentencia fue dictaminada el viernes, mientras que el veredicto de culpabilidad se había dictado la semana pasada, en el estado mexicano de Baja California, donde un juez pronunció la decisión contra Jesús Gerardo «El Kekas», Irineo Francisco y Ángel Jesús por homicidio agravado, robo agravado, robo con violencia y robo de vehículo con violencia.
Debra Robinson, la madre de los hermanos, declaró ante el tribunal que el asesinato de sus hijos les había arrebatado «el futuro que habíamos imaginado junto a ellos».
Aunque la pena máxima en el estado es de 60 años, la Fiscalía había pedido 210 años de prisión para cada uno, basándose en que actuaron con premeditación.
Los turistas fueron asesinados en medio de un robo fallido de su camioneta en una zona de playa remota en la costa del Pacífico. Sus cuerpos fueron encontrados posteriormente con heridas de bala en la cabeza y arrojados a un pozo.
Los asesinatos fueron noticia internacional, especialmente en Australia, ya que la zona costera suele estar a salvo de la violencia que azota otras partes de México.
Los padres de los dos hermanos australianos, Martin y Debra Robinson, estuvieron presentes en el tribunal de la ciudad de Ensenada durante todo el juicio y ofrecieron un emotivo testimonio durante los alegatos finales que se escucharon el 8 de octubre por la mañana.
«Es muy duro para un padre perder a un hijo, y nosotros perdimos a dos», dijo su padre, Martin.
