Panorama Fronterizo

Infierno bajo el tinglado: Las 23:00, la hora que cambió para siempre a Ciudad del Este

Infierno bajo el tinglado: Las 23:00, la hora que cambió para siempre a Ciudad del Este

Era una noche de banderas coloradas, música y discursos; miles de personas habían llegado hasta el tinglado del antiguo Club Atlético 3 de Febrero de Ciudad del Este para el cierre de campaña del movimiento Reconciliación Colorada. Nadie imaginaba que, minutos después, aquel lugar se convertiría en una gigantesca trampa de hierro y hormigón.

 

Tinglado 3 de Febero / Ciudad del Este- Mitín político del Partido Colorado

Las imágenes de aquel fatídico día siguen vivas en los recuerdos de quienes estuvieron allí.Foto: Archivo

El jueves 4 de setiembre de 1997, alrededor de las 22:30, el tinglado del antiguo Club Atlético 3 de Febrero de Ciudad del Este estaba colmado.

 

Las estimaciones de la época hablaban de entre 4.000 y 5.000 personas. Afuera, sin embargo, el cielo comenzaba a anunciar la tormenta que avanzaba sobre la capital del Alto Paraná.

 

El mitin político tenía como figura central al entonces candidato a senador Juan Carlos Calé Galaverna, quien acompañaba la candidatura de Antonio Pelé Aranda a la Gobernación de Alto Paraná.

 

Luis María Argaña, líder nacional del movimiento Reconciliación Colorada, no había podido llegar debido a las condiciones climáticas.

 

Dentro del tinglado, el calor y la multitud contrastaban con los relámpagos que iluminaban el cielo. La música y los discursos continuaban mientras la tormenta se acercaba.

 

Poco antes de las 23:00, Galaverna tomó el micrófono. Su discurso buscaba encender aún más a los asistentes. Tras sus primeras palabras, la fiesta terminó: un apagón dejó el recinto completamente a oscuras.

 

Casi al mismo tiempo, una violenta ráfaga de viento golpeó la estructura metálica. El enorme techo comenzó a ceder.

 

El estruendo fue ensordecedor

Las columnas y vigas no soportaron la fuerza del temporal y el tinglado se desplomó sobre la multitud. Toneladas de metal, madera y hormigón cayeron sobre cientos de personas que quedaron atrapadas sin posibilidad de reaccionar.

 

Galaverna y Aranda terminaron debajo de los escombros, pero sobrevivieron al quedar en una zona hundida debajo del escenario. Ambos sufrieron heridas de consideración.