Dilma Rousseff: diez años del ‘impeachment’ que le dio un vuelco a Brasil
Río de Janeiro, Brasil – El 31 de agosto de 2016, el Senado Federal brasileño aprobó el juicio político y la caída definitiva del mandato de la izquierdista Dilma Rousseff, la primera mujer en llegar a la Presidencia del país. Diez años después de una votación que paralizó al gigante latinoamericano, Brasil es muy diferente: la polarización impregna la vida política; los grupos evangélicos ganaron un protagonismo inédito; y una nueva dinastía política, los Bolsonaro, domina el espectro de la extrema derecha.
Archivo. Dilma Rousseff (d) abraza al entonces senador Jorge Viana (espalda), el 31 de agosto de 2016, en el Palacio de Alborada en Brasilia (Brasil). Rousseff afirmó ese día, durante declaraciones a la prensa, que hoy se ha consumado un «golpe de Estado» con su destitución, que fue decidida por el Senado.
Archivo. Dilma Rousseff (d) abraza al entonces senador Jorge Viana (espalda), el 31 de agosto de 2016, en el Palacio de Alborada en Brasilia (Brasil). Rousseff afirmó ese día, durante declaraciones a la prensa, que hoy se ha consumado un «golpe de Estado» con su destitución, que fue decidida por el Senado. © EFE
En la memoria colectiva han quedado grabadas las imágenes del proceso de destitución de Dilma Rousseff, que empezó el 17 de abril de 2016 con la aprobación en la Cámara de Diputados por 367 votos contra 137. Hubo diputados que justificaron su voto “por Dios”, “por la familia” o por sus iglesias. Hubo gritos, una profusión de banderas verdes y amarillas y hasta un congresista que disparó un cohete de confeti. También se pudo escuchar una sucesión de discursos que poco tenían que ver con las acusaciones contra la entonces mandataria.
Entre ellos, destaca el de un diputado en aquel entonces prácticamente desconocido fuera de los círculos de la extrema derecha, que dedicó su voto “contra el comunismo” y “por la memoria del coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra”. Era el ultraderechista Jair Bolsonaro y no estaba citando a un militar cualquiera: Ustra fue el jefe del centro de represión de la dictadura militar y participó personalmente en las sesiones de torturas infligidas a Dilma Rousseff cuando era una joven militante de izquierda.
La Justicia brasileña le reconoció como torturador. Aquel mismo día, un legislador de izquierda, Jean Wyllys, escupió en la cara del que sería luego el presidente Bolsonaro, después de recibir insultos y ataques homófobos. La votación, retransmitida en directo a todo el país, se convirtió en un espectáculo bochornoso, que reflejaba un Brasil profundamente dividido.
