«Les salen ampollas en las patas y la arena les quema la piel»: ni los camellos se libran de los efectos del calor extremo en África
Imagen de cerca de dos camellos Fuente de la imagen,Reuters
Durante generaciones los pastores en África han optado por criar camellos debido a su reconocida resistencia.
A los camellos se les conoce popularmente como los «barcos del desierto», pero ni siquiera estos animales tan resilientes se libran de los efectos extremos del aumento de las temperaturas en África.
La región de Afar, en el noreste de Etiopía, es uno de los lugares más cálidos y áridos de la Tierra. Allí, los nómadas suelen guiar caravanas de camellos que transportan sal a través del desierto.
«Veo cómo mis camellos sufren por el calor extremo», dijo a la BBC Ali Umer, un pastor de camellos de Semera, en Afar.
«Les salen ampollas en las patas, les lloran los ojos y la arena ardiente les quema la piel y les chamusca el pelaje cuando se echan», explicó este hombre de 40 años, propietario de unos 500 camellos.
«En el último mes perdí ocho crías de camello debido al calor extremo; la situación se ha vuelto mucho más intensa y difícil».
«Incluso el viento, que antes transportaba aire fresco, ahora trae calor», comentó, añadiendo que había notado estos cambios drásticos de temperatura en los últimos años.
Umer no es el único que ha hecho estas observaciones: científicos, personal dedicado al bienestar animal y diversos estudios apuntan que el estrés, la fatiga, la deshidratación y la prevalencia de enfermedades son consecuencias directas del calor extremo.
Las temperaturas más elevadas también afectan indirectamente a los camellos al provocar una pérdida considerable de agua y vegetación, así como una reducción de las zonas de sombra.
