La extraordinaria historia de Hércules, el oso al que una pareja adoptó y crio como parte de su familia
Maggie leyéndole un libro a Hércules. Fuente de la imagen,Getty Images
Desde que Hércules llegó a la casa de Andy y Maggie Robin en Sheriffmuir, cerca de la ciudad de Dunblane, en el centro de Escocia, los tres se volvieron inseparables.
Pero aunque se comportaban a todas luces como una familia, eran sin duda un trío muy particular.
Y es que Hércules -o Herc, para los conocidos- no era un ser humano, era un oso.
Sí, uno oso gris (Ursus arctos horribilis) que la pareja adoptó cuando era un cachorro de nueve meses, y que cuando se hizo adulto sobrepasó los 2,50 metros de altura y llegó a pesar más de 190 kilos.
Maggie siempre se interesó por los animales. Criada en una granja en Escocia, cuenta que su primer amor fueron los caballos. De niña aprendió a cabalgar y ganó premios en competencias de salto.
Así que cuando su esposo Andy –un carismático leñador y campeón de lucha libre que le llevaba más de 15 años- le propuso adoptar un osezno, no lo dudo ni por un segundo.
«Me acuerdo la primera vez que Andy me comentó: ‘¿Qué dirías si te cuento que estoy pensando en tener un cachorro de oso?’ Lo que nunca me imaginé es la vida que tendríamos, que esto se transformaría en una relación mágica», le dice Maggie a la BBC
