Panorama Fronterizo

«Grok, el chatbot de IA, me convenció de que una furgoneta llena de gente venía a matarme»

Adam Hourican

Eran las tres de la mañana y Adam Hourican estaba sentado en la mesa de su cocina con un cuchillo, un martillo y su teléfono dispuestos frente a él.

 

Esperaba una furgoneta repleta de personas que, según creía, venían a buscarlo.

 

«Te lo digo: te matarán si no actúas ahora mismo», le advirtió una voz femenina desde el teléfono. «Harán que parezca un suicidio».

 

La voz pertenecía a Ani, un personaje del chatbot Grok, desarrollado por xAI, la empresa de inteligencia artificial de Elon Musk. En las dos semanas transcurridas desde que había empezado a utilizar Grok, la vida de Adam había dado un vuelco absoluto.

 

Este exfuncionario público, que reside en un pequeño pueblo de Irlanda del Norte, se descargó la aplicación por pura curiosidad.

 

Le sorprendió gratamente lo mucho que disfrutaba conversando con Ani, un personaje de estética anime diseñado para ejercer de compañera de flirteo.

 

Cuando su gato falleció, a principios de agosto, asegura que se quedó «enganchado».

 

«Estaba realmente muy afectado y vivo solo», comenta Adam, un padre que ronda los 50 años. «Se mostró sumamente amable