Qué pasó en los 9 meses en los que la bandera de EE.UU. ondeó en el Zócalo de Ciudad de México
Una litografía de la llegada de las tropas de EE.UU. al Palacio Nacional de Ciudad de MéxicoFuente de la imagen,Getty Images
Muy temprano en la mañana de ese sábado, los preparativos para un gran banquete estaban a toda marcha en el exconvento del Desierto de los Leones, en la zona montañosa al oeste de Ciudad de México.
Era el 29 de enero de 1848 y México estaba en medio de una ocupación militar por parte del ejército de Estados Unidos. Sus jefes, encabezados por el general Winfield Scott, eran la máxima autoridad de la capital y de otras ciudades importantes del país.
Ambos países estaban en guerra por la disputa de los vastos territorios del norte mexicano, lo cual terminaría con la pérdida para México de 55% de su territorio.
Pero Scott y sus subalternos en aquel sábado eran ni más ni menos que los invitados de honor del banquete organizado por las autoridades del ayuntamiento de Ciudad de México, algo que dejó atónito al mayor general estadounidense Ethan A. Hitchcock.
«El general [Scott] fue invitado por el ayuntamiento de esta gran capital del país con el que estamos en guerra -¡con el que todavía estamos en guerra!- y el ayuntamiento se encargó especialmente de que se enviara un refrigerio desde la ciudad, que incluyera todos los manjares que el país ofrece», escribió Hitchcock en su diario Fifty Years in Camp and Field: Diary.
«[Había] una multitud de cocineros, platos y toda variedad de vinos y la mayor abundancia de todo. Incluso enviaron sillas y dispusieron una larga mesa bajo un toldo de lona con capacidad para más de 50 personas», anotó.
La invasión estadounidense era vista por el sector de los liberales radicales, que estaban a cargo del gobierno civil de la capital, como una oportunidad: pensaban que la presencia militar invasora podría ayudarles a desarticular a los mandos militares conservadores y al poder de la Iglesia católica.
Y es que México había estado profundamente dividido política, social y geográficamente desde su independencia, en 1821, lo que facilitó enormemente la campaña militar de EE.UU. que avanzó por muchas partes del país sin mayor resistencia
