Kevin Acosta, el niño colombiano que murió esperando un medicamento para la hemofilia (y la indignación que genera la respuesta del gobierno)
El féretro del pequeño Kevin Arley, con una foto suya vistiendo toga y birreteFuente de la imagen,C Radio
Kevin Arley Acosta, de apenas 7 años, llevaba 24 horas en el hospital, sangrando por la nariz y por un oído después de haberse golpeado la cabeza al caer de su bicicleta en el departamento del Huila, en el centro de Colombia.
El niño batallaba desde los 9 meses de edad con una hemofilia A severa.
Y, a pesar de las desesperadas súplicas de su madre para que le dieran el medicamento que necesitaba para tratarse, la respuesta del cuerpo médico y administrativo del centro donde estaban siempre fue la misma.
«Ellos no hicieron nada», le dijo Yudy Katerine Pico, madre del niño, a la cadena radial Caracol, «lo único que me decían era que tocaba esperar a que la EPS (empresa prestadora de salud) autorizara y que hubiera camas disponibles porque en ningún lado las había».
Poco más de 24 horas después, Kevin Arley, un niño al que le gustaban las matemáticas, que tenía una cabeza llena de sueños y que luchaba valientemente contra una enfermedad que lo acompañó toda su corta vida, murió sin haber recibido el tratamiento que necesitaba para salvarlo.
Para muchos en el gremio de la salud, la historia de Kevin refleja con brutal claridad el «deterioro progresivo» en el sistema colombiano que denunció la Procuraduría del país en un informe publicado en diciembre de 2025, en el que el ente advertía que la falta de acceso a medicamentos estaba «poniendo en riesgo la vida de muchos colombianos».
Pero para el gobierno del presidente Gustavo Petro, el incidente es indicativo de otros problemas sociales que vive el país.
«El esfuerzo que hemos hecho está en prevenir. Y, ¿quienes son las instituciones encargadas de prevenir?», preguntó Petro en un consejo de ministros, exponiendo seguidamente su visión de lo que llevó a la muerte del menor: «pues, en primer lugar, la familia».
