Telegraph informa que Irán ha construido yacimientos nucleares subterráneos ultraseguros.
Uno cerca de Natanz está cavado a 160 metros de profundidad, el doble de profundidad de Fordow, mientras que otro cerca de Esfahan resistió los recientes ataques estadounidenses, haciéndolos imposibles de destruir, incluso con caza búnkers o explosiones nucleares.
